Me llamo Cristina, nací y vivo en mi bonita tierra Catalunya, en la ciudad de Barcelona.
Desde pequeña he visto a mi padre dibujar y pintar, tanto cuadros al oleo, como acuarelas, carboncillo, tiras cómicas… y lo hacía por afición, él no se dedicaba a ello profesionalmente, y lo hacía tan bien que yo quedaba maravillada viendo sus obras de arte. Tanto, que más de una vez quise ayudarle y destrocé algunos cuadros… Santa paciencia tenía conmigo.
Al igual que él, me apasionaba dibujar y pintar, aunque por aquellos entonces, yo solo dibujaba, no tenía paciencia para acabar un dibujo a color. Me pasaba horas y horas viendo películas de dibujos, poniendo "Pause" cada dos por tres en el video para copiar las imágenes. Recuerdo de un verano entero, viendo la misma película una y otra vez, parando el video Y dibujando la imágen, (el video se acabó estropeando…).

A los 16 años empecé a estudiar dibujo en una conocida escuela de cómic de Barcelona, pero al poco tiempo me di cuenta que aprendía más en casa, y que no hay mejor maestro que uno mismo, y si a eso le sumas la admiración que puedas tener por tus dibujantes e ilustradores que te gusten, no necesitas nada más. A base de dibujar y fijarme en sus trabajos, comencé a aprender y a ver resultados. Ah, y con el tiempo aprendí a pintar, ¿cómo? Pues sin haber pintado nunca a mano, aprendí con el ordenador y un lápiz digital, y con un programa que se llamaba Corel Painter, donde podía usar oleos, acuarelas… y es curioso que, tras pintar dos cómics enteros con este programa, probé más tarde a pintar con pinceles y acuarelas de verdad, y era como si siempre hubiera pintado a mano…
Fue entonces cuando publiqué un cómic llamado "A l'Ombre de l'aigle", se comercializó en Francia, Suiza y Bélgica, y fue nominado al mejor cómic juvenil de Ginebra del año 2004.
Más tarde seguí de ayudante de colorista para la saga Ivanhoe, de la editorial Delcourt, también con el programa Corel Painter.
Cuando la saga terminó, me dediqué a trabajar en mi propia artesanía, creando piezas con mis ilustraciones, donde las exponía a la venta en mercados artesanales, y este trabajo lo combinaba con trabajos freelance, desde el diseño de logos para pequeñas empresas hasta ilustrar las paredes de una biblioteca escolar.

También tuve una temporada que cogía el lápiz muy poco, y mi creatividad estaba por los suelos... eso creo que hay que remarcarlo porque es importante, parece una tontería pero a muchos artistas les pasa, y cuando pasa sientes que esa parte de tu vida no tiene sentido y nunca vas a poder dedicarte a ello... pero eso acabó cuando nació mi hijo, un ser nacido de mi ser, lo más bonito que me ha pasado en la vida. Gracias a él volví a sentirme creativa, empecé a dibujar como nunca antes había dibujado, y con la fuerza y la valentía de saber que esta vez sí iba en serio. Él me ha dado “eso” que me faltaba.. esa hormona de la felicidad se podría llamar, o esa energía maternal que sale cuando tiene que salir… llámalo como sea, pero ha sacado de mí muchas emociones que tenía guardadas. Este regalo no hubiera sido posible sin mi pareja, a quién conocí en el mejor momento de mi vida y a quién le debo muchísimo.

A día de hoy, sigue gustándome todo lo relacionado con la fantasía épica, las hadas, los duendes, los dragones, la magia… Me fascina Brian Froud, para mí el mejor ilustrador de hadas, y su mujer Wendy Froud, una gran escultora también de fantasía, que juntos hacen un equipo perfecto.
Gran ilustrador catalán como Ferràndiz hace que me emocione cada vez que veo una de sus ilustraciones, o leo uno de sus cuentos, o encuentro una de sus tan famosas postales de Navidad que se mandaban en la época de los 60 - 70 y 80, por correo postal, por toda España.. ha dejado un gran legado con sus obras… de él aprendo mucho.
Y de Beatrix Potter, otra gran ilustradora y escritora de cuentos infantiles.Es difícil no emocionarse con sus dibujos a la acuarela y detallados con tinta…
Con todos ellos en mente, es el momento perfecto para ponerse a dibujar, y si a ello le sumas una taza de té verde bien caliente y una varilla de incienso, lo que puede salir de ahí no puede ser otra cosa que magia.

Otro mundo que me apasiona es el de las plantas. Me encanta la naturaleza. Siempre hay pequeños momentos en los que salgo a mi balcón y disfruto de mis plantas verdes y llenas de flores (cuando las tienen claro). Las cuido mucho y me llenan de alegría. Algunas de ellas eran de mi abuela, tienen más de 40 años. A ella le encantaban también y de alguna manera cuando las observo, la siento cerca.

Y esa soy yo, una mezcla de muchas o pocas vivencias, pero muy intensas, que todas ellas me han llevado aquí, a ser la persona que soy ahora.
Así que si has llegado hasta aquí, te invito a que entres en mi página web, que te sientas cómoda/o y deseando que sea de tu agrado :)

Muchas gracias por tu visita,

Cristina de Arcos.









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